Para que las amistades perduren

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Muchas veces las amistades surgen con ocasión de los estudios en la escuela o
en la universidad; otras veces, por parentesco; también con ocasión de coincidir
en algún deporte o un centro deportivo; de igual forma por el hecho de compartir
las mismas aficiones, por ejemplo, hacia la historia, la música, las bellas artes, etc.
Pero es importante distinguir entre “el compañerismo” de la verdadera amistad.
Porque el primero es superficial, no tiene continuidad; son simplemente personas
conocidas pero ese trato no tiene mayor profundidad.
Toda mujer y todo hombre tienen necesidad de verdaderas amistades. “Lo que
más influye o determina en la felicidad de una persona son las buenas relaciones
con las personas cercanas (familiares, amigos)”, afirma el Dr. Francisco Ugarte.
El libro del Eclesiástico dice que “La amistad es un tesoro” y que “El amigo fiel no
tiene precio”.
En ocasiones, observamos en las relaciones de trabajo o en la universidad a
ciertas aparentes amistades que solicitan contactos y relaciones para conseguir un
buen trabajo o pasar bien un examen. Pero una vez logrado ese objetivo, aquella
“amistad” desaparece o sobreviene un distanciamiento. Sin duda, se ha
“instrumentalizado” la amistad por otros fines distintos. Y ésa no es una amistad
auténtica.
“Sin duda, la amistad influye en nuestros sentimientos porque la alegría se
potencia y las penas se mitigan”, añade también el Dr. Francisco Ugarte.
Un verdadero amigo hace hasta lo imposible por ayudar a quien estima. Aunque
tengan sus diferencias, lo importante es apoyar a los amigos en sus dificultades,
descalabros económicos, enfermedades y penas
El filósofo Aristóteles escribía en la “Ética a Nicómaco” que el hombre feliz tiene
necesidad de amigos con quien compartir su felicidad.
Pero esa amistad hay que cultivarla, abonarla, frecuentarla para que crezca y
fructifique. Es bonito observar a esposos que a la vuelta de 40 años están muy
unidos y comparten muchos asuntos en común. Los hijos y nietos son la
manifestación viviente de su amor y su unidad. Lo mismo sucede con los amigos
que se reúnen con cierta frecuencia y puede transcurrir medio siglo y esos lazos
de amistad siguen vivos, vigentes.
En definitiva, amistad es saber comprender a los demás con sus defectos,
limitaciones, errores; aprender a comunicar los propios sentimientos y crear
puentes en común o empatías para que esas amistades perduren.

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